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La preinscripción se cierra el 15 de octubre

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Un grupo de nadadores avanza en fila con sus kayaks de apoyo, y detrás las Islas Cíes con el arenal de Rodas y el monte cubierto de pinos

La ría

Veintisiete kilómetros de ría, contados desde dentro del agua

Una ría es un valle que el mar inundó. Por eso la de Vigo no es una bolsa de agua quieta: tiene corrientes, tiene mareas que la vacían y la llenan dos veces al día, y tiene un fondo que sube y baja como el valle que fue.

De la bocana al fondo hay 27 kilómetros a nado. Los hacemos una vez al año. Esta página cuenta lo que se ve por el camino, y no desde un mirador.

Kilómetro 0

Las Cíes no son unas islas frente a la costa: son la puerta

Las Islas Cíes cierran la bocana. Son la parte marítima del Parque Nacional das Illas Atlánticas, y el número de personas que pueden pisarlas cada día está limitado: hay que pedir autorización antes de comprar el billete del barco.

Desde el agua se entiende algo que desde el arenal no se ve: las Cíes no están frente a la ría, están en su entrada.

Una batea de mejillón ocupa medio encuadre y un nadador pasa a crol por delante, con la orilla urbanizada de la ría al fondo

Kilómetros 0 a 20

Es una ría de trabajo, no un paisaje protegido

Entre las islas y el estrechamiento, la ría es un sitio ocupado. Mercantes y pesqueros entrando al puerto de Vigo, los barcos de pasajeros que cruzan a Cangas y a Moaña, y las bateas fondeadas a lo largo de la orilla.

Esa es la diferencia con una postal, y conviene saberla antes de venir: las bateas que se ven desde cualquier mirador son viveros de mejillón. Una explotación, no un adorno. La ría se gana la vida.

Nadadores y kayaks en mitad de la ría, con el puente de Rande pequeño al fondo, entre los montes de las dos orillas

Kilómetro 24

Donde la ría se cierra antes de abrirse

El puente de Rande cruza el punto más estrecho. Visto desde abajo es otra cosa que visto desde el coche: los pilares salen directamente del agua, el tablero pasa muy alto y durante unos minutos se nada a la sombra.

Debajo hubo una batalla naval en 1702, y de ahí viene el nombre de esta travesía. Esa historia —y el tesoro que Julio Verne dejó en el fondo— la contamos entera en la página de la prueba.

La batalla, el tesoro y por qué nos llamamos así

Kilómetro 27 · la meta

Una isla que ha sido muchas cosas

La travesía termina en la ensenada de San Simón, un entrante casi cerrado al fondo de la ría. En medio hay dos islas pequeñas unidas por un puente de piedra: San Simón y San Antón.

  1. Siglo XIII

    La isla aparece en el primer poema que se conserva sobre ella. El trovador Mendinho dejó una sola cantiga, y la ambientó aquí: una muchacha espera en la ermita de San Simón mientras le sube el agua alrededor. En la isla hay hoy un monumento a los tres poetas de esta ría, Mendinho, Martín Codax y Johán de Cangas.

  2. 1838 – 1927

    En 1838 la isla se convirtió en lazareto: el sitio donde los barcos que llegaban de América hacían cuarentena antes de entrar. Los enfermos quedaban en San Antón y el resto esperaba en San Simón. Funcionó así casi noventa años.

  3. 1936 – 1943

    Desde 1936 fue un campo de concentración. Oficialmente figuraba como colonia penitenciaria; lo que hubo allí fueron presos políticos —republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas— hacinados en los pabellones del antiguo lazareto, en condiciones que mataron a cientos de ellos.

  4. Hoy

    La isla está restaurada y se puede visitar con guía, sobre todo en verano, en barco desde Vigo, desde Cesantes y desde Santo Adrán de Cobres. Hay un centro de interpretación que cuenta las dos historias, y un paseo entre bojes centenarios.

Y una tarde de sábado al año, llegan hasta ella nadando más de cien personas.

Un hombre graba desde la orilla a los nadadores que llegan a San Simón, con sus boyas naranjas en el agua

2027

El año de la próxima travesía es año santo

El 25 de julio de 2027 cae en domingo, y eso convierte a 2027 en año xacobeo. No se eligen: dependen del calendario, y el siguiente no llega hasta 2032.

Para quien venga a nadar, o a acompañar a alguien que nada, significa que el viaje coincide con el año en que Galicia recibe más gente. Conviene reservar con tiempo: alojamiento, barcos y la autorización de las Cíes.

Cómo se llega

Las puertas de verdad

Esto no es una guía de viajes. Son los sitios a los que hay que ir para organizar la visita, y nada más.

  • Islas Cíes. Hace falta autorización del parque antes de comprar el billete del barco. Las dos cosas, y los días que hay servicio, están en el sitio oficial.

    Parque Nacional das Illas Atlánticas
  • Isla de San Simón. Se visita con guía, sobre todo en verano, saliendo de Vigo, de Cesantes (Redondela) o de Santo Adrán de Cobres (Vilaboa).

  • Los barcos. Nabia, que colabora con esta travesía, hace las dos rutas: Cíes y San Simón.

    Nabia

Y si te apetece verla desde el agua

Esto se nada una vez al año, el último sábado de junio. La preinscripción se abre en octubre.

Cómo se participa